10 sept 2010

Hilo de pescar

Es tan fácil distinguir la veracidad de lo que se escribe acá como ver a lo lejos un hilo de pescar. Es un acto que requiere de algo de perspicacia, buena vista y a veces hasta imaginación. Pero cuando se le encuentra, cuando es posible asirlo, atraparlo, como a la verdad (a pesar que a veces esto pueda lastimarnos, el hilo de pescar, dependiendo de cómo se use, puede resultar una filuda arma), se puede comprobar lo difícil que es intentar romperlo.
Lo que escribiré acá, lo que podrá leer, no es más que una serie de divagaciones sobre los más diversos temas que me interesan (que no son pocos). Algunas opiniones personales, algunas historias personales. De todo un poco. Si llegan hasta este blog espero que no se aburran. Y por supuesto, que regresen.

Por cierto, hoy alguien había atado un hilo de pescar a la pata de una paloma. Lo había hecho con tanta fuerza que por más que mi novia y yo intentamos desatar el nudo era imposible. El hilo medía casi metro y medio. Al parecer alguien había utilizado a la paloma de cometa o algo así. Mientras tanto, el animal cojeaba, se le veía adolorido. A veces las palomas pueden ser muy inexpresivas, esta no era una de ellas. Sólo pudimos cortar el hilo cerca a la pata. El nudo quedó ahí, apretado, cortándole la circulación. Si algo abunda en el mundo, son los hijos de puta. De puta barata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario